En una ciudad donde el sol no perdona, plantar un árbol es un acto de convicción.
Caminar por los accesos a Privadas Condesa hoy se siente diferente. Hay sombra donde antes había cemento. Hay verde donde antes había polvo. Detrás de cada uno de los casi 3,000 árboles y plantas que hoy adornan sus camellones, hay una decisión que Exe tomó hace años: que su compromiso con las familias no termina al entregar las llaves de una casa.
Con más de 18,788 metros cuadrados de áreas verdes bajo su cuidado, distribuidos en Paseo de las Bárcenas, Calle Babel, Calzada Génesis, Avenida Judá y Calle Diluvio, Exe lleva adelante uno de los programas de adopción de espacios públicos más consistentes de la ciudad, distinguido con un Reconocimiento Ambiental del 24º Ayuntamiento de Mexicali.
Pero los números cuentan solo una parte de la historia.

Gloria Anahí Gastélum Ulloa, presidenta del Comité de Vecinos de Privada Sección Gante, lo dice con claridad: encontrar un entorno limpio y vialidades bien cuidadas fue uno de los factores que más influyó en su decisión de vivir en Condesa. “Cuando empresas y ciudadanos participan en conjunto en el cuidado de los espacios comunes, es posible conservarlos por mucho más tiempo y fortalecer la armonía dentro de la comunidad”, comparte.
Esa armonía no surge sola. Tiene nombre, horario y herramientas. Gerardo Montes Corona, coordinador de Equipamiento de Exe, sabe bien lo que implica cuidar estos espacios de árboles y plantas bajo el sol de Mexicali: riego, poda, limpieza, reposición de plantas, acomodo de cúbreselos.
Un trabajo diario, que a veces, enfrenta temperaturas extremas, problemas de suministro de agua y, en ocasiones, daños por vandalismo. Aun así, para Gerardo Montes, el esfuerzo vale la pena: ha transformado la imagen de los principales accesos a las privadas y proyecta una empresa comprometida con su ciudad.


La vegetación elegida no es casualidad. Cada especie fue seleccionada siguiendo la guía de la Dirección de Protección al Ambiente de Mexicali, apostando por plantas y árboles adaptadas al clima desértico que consumen menos agua y resisten mejor el calor. El resultado va más allá de lo visual: estos espacios reducen el impacto del asfalto, generan sombra, favorecen pequeños ecosistemas urbanos y ayudan a captar agua de lluvia.
Más allá de embellecer el entorno, la conservación de árboles y áreas verdes representa una inversión en el bienestar de las familias y en el futuro de la ciudad. Estos espacios favorecen la convivencia entre vecinos, promueven estilos de vida más saludables y contribuyen a crear comunidades más unidas. Además, ayudan a mejorar la imagen urbana, y ofrecer espacios más agradables para quienes transitan y viven en la zona.
Michelle Reneé Guerrero Hernández, Coordinadora de Trámites de Exe, recuerda cómo nació esta iniciativa: “Conforme el desarrollo comenzó a poblarse, también se despertó un fuerte sentido de comunidad entre los residentes. Esto impulsó a Exe a liderar una iniciativa que invitó a las comunidades a asumir el cuidado de sus alrededores”.
Una iniciativa que, árbol por árbol, sigue creciendo. Porque en una ciudad donde el calor es inclemente, cada árbol que crece es una promesa cumplida. Eso es lo que Exe entiende por construir comunidad. ¿Quieres saber más? Conócenos aquí: https://exe.com.mx/sobre-nosotros/


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